Reclusos colombianos cosen ropa de bebé

Ropa para bebé confeccionada por reclusos colombianos en un plan de rehabilitación.
Ropa para bebé confeccionada por reclusos colombianos en un plan de rehabilitación.
FOTO: EFE

Una empresa colombiana enseña a presos a confeccionar ropa para bebé con el propósito de guiarlos hacia la reinserción a través de capacitaciones en costura. La práctica les permite ser productivos desde un taller que opera en la cárcel Bellavista, en el municipio de Bello (noroeste).

Unos 200 conjuntos para recién nacido, elaborados por las toscas manos de una decena de reclusos, dejan el encierro cada semana para ser distribuidos en boutiques de Medellín y sus alrededores. La marca Bebés Estrella apostó hace casi 3 años por realizar una "labor social" con la población carcelaria.

"Es una labor muy bonita. Hemos tenido algunos tropiezos porque es un ambiente complicado para el ingreso, pero nos enamoramos de este proyecto", expresó a Efe José Iván Arteaga, gerente y creador de Bebés Estrella.

En su empresa, que opera en Medellín con 6 empleados y varios talleres de maquila, "llevan en el corazón" trabajar con personas de bajos recursos y contratan, por ejemplo, a madres cabeza de familia como una forma de contribuir desde el sector de la confección.

El proyecto 'Libera' agrupa a reclusos

Por ello, resultó atractivo unirse al proyecto "Libera" que en un encuentro casual le presentó el teniente Manuel Flórez, quien en ese momento tenía a cargo la dirección de la cárcel Bellavista.

"Yo fui policía, y él fue mi comandante. Nos hizo la propuesta y la idea de trabajar con presos nos gustó", contó Arteaga.

En 2007, el gerente dejó de ser técnico en explosivos tras 11 años en la Policía colombiana. Inicialmente se dedicó a la importación de productos para bebés y posteriormente empezar a producir su propia ropa cuando "la subida del dólar complicó todo".

Esta empresa ha llegado a tener hasta 25 reclusos a cargo, pero cuando llegan los traslados deben "empezar desde cero" y nuevamente las operarias que trabajan para la marca visitan el taller en centro carcelario para capacitar a aprendices que más adelante elaborarán las prendas.

"Su productividad es impresionante", contó el empresario sobre el rendimiento de esos hombres privados de la libertad que por unas horas cambian su realidad pegados a sus máquinas.

Soreny Henao Ramírez, esposa del expolicía, fundadora de Bebés Estrella y diseñadora de los productos, está a la cabeza de esta labor social que ha llevado a que varios de sus operarios dejen atrás el pasado y rehagan sus vidas.

No existe interés en conocer por qué están ahí, pues el objetivo de la marca está enfocado en hacerlos productivos. Varios de ellos cuentan sus experiencias y han revelado a sus maestros en confección que han cometido delitos como hurto y extorsión.

Reclusos con historias impresionantes

Entre esas "historias impresionantes" destaca la de un hombre que supera los 60 años, quien se ha convertido en la mano derecha de los líderes del proyecto.

"Él era vigilante. Entraron a robar al parqueadero (estacionamiento) que cuidaba, mató a uno de los ladrones y está en la cárcel pagando un montón de años", relató Soreny sobre el encargado de su taller.

Ese grupo de costureros, que contrasta con otros que funcionan en Bellavista, como uno que confecciona uniformes para una compañía de automóviles, recibió el apelativo de "Los Bebés" y tomó fuerza porque, además de pagos más atractivos, sus miembros disfrutan de un ambiente distendido en medio del encierro.

"Por un momento ellos no sienten que están en la cárcel", comentó Soreny, quien agregó que algunos de sus operarios "se ríen y no creen que estén haciendo ese tipo de prendas", que van desde mantas y lencería hasta conjuntos para recién nacido.

Para la empresa, asesorada por expertos de la corporación Interactuar, sus objetivos están centrados en continuar creciendo y en llegar a todas las regiones del país con sus creaciones, después de vivir ciclos difíciles y de empezar su historia con máquinas de las abuelas y cortando en el piso.

Varios de los operarios que salen de la cárcel compran su máquina y piden seguir trabajando para Bebés Estrella. Por eso el próximo paso para estos emprendedores será contar con un espacio para recibirlos, en un futuro, como empleados de esta empresa.

"Más proyectos así necesitan las cárceles colombianas. Es muy gratificante crear esta semilla de resocialización porque ellos no salen a delinquir, sino a tener un proyecto de vida", apostilló Arteaga. EFE (I)

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