Sandra Martínez y sus ‘Canciones imprescindibles’

“Yo jugaba con una radiola muy antigua de mi abuelo, presentando los discos, quebrando las agujas. Desde allí surge mi vocación por la radio”, relata.
“Yo jugaba con una radiola muy antigua de mi abuelo, presentando los discos, quebrando las agujas. Desde allí surge mi vocación por la radio”, relata.
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Desde hace 11 años surca las ondas hertzianas de Ecuador un programa sobre música nacional y latinoamericana. Se trata de Canciones imprescindibles, de PúblicaFM.

Sobre cómo surgió este espacio y ha logrado trascender, pese a la modernidad, conversamos con Sandra Martínez, su conductora y directora.

Cuenta que ella quería estudiar periodismo pero en su lugar cursó locución. También aprendió a tocar la guitarra que le regaló su padre e incluso llegó a representar a Ecuador en el Primer Festival de Música Latinoamericana, en 1984.

Allí subió al escenario para participar con sus composiciones, junto a grandes de la música en la región, entre ellos Inti Illimani, Quilapayún, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Luis Enrique Mejía Godoy, entre otros un sueño hecho realidad para ella.

Pero todo comenzó mucho antes. “Yo jugaba con una radiola muy antigua de mi abuelo, presentando los discos, quebrando las agujas. Desde allí surge mi vocación por la radio”, relata.

Luego, tras estudiar en la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusores (AER), fue seleccionada para hacer noticias en Radio Quito, pero siempre buscó la oportunidad de entrar en contacto con un espacio de música.

¿Cómo surge Canciones imprescindibles?

En esa emisora de radio tuve la oportunidad de presentar un proyecto y me lo aprobaron. Se llamó ese programa Canto latinoamericano. Allí puse en práctica todos los conocimientos que había adquirido sobre la música que he ido coleccionando.

Cuando me llamaron para hacer parte de esta radio, ahora PúblicaFM, en 2008 al ser fundada, acepté venir para el staff de noticias pero también para hacer mi programa que pasó a llamarse Canciones imprescindibles.

La historia realmente comienza en 1973, cuando un maestro del colegio hablaba a los estudiantes en el receso sobre lo que había pasado en Chile con el golpe de Estado y también de un hombre que cantaba y que había sido asesinado unos días atrás, Víctor Jara. Yo pregunté qué hizo mal y él respondió que “cantaba cosas peligrosas”.

¿Cómo mantener un programa de esta naturaleza y crear una audiencia?

Todos tenemos una vocación oculta que nos obliga a buscar más allá los motivos de las cosas y también de las canciones y a la gente le gusta escuchar mucho las historias. Yo me he vuelto una persona que no solo enseña canciones sino que cuenta muchas historias alrededor de una fogata que es la imagen que tenemos en el programa.

Creo que a través de las historias he ido cautivando al público. Me volví, sin querer, una investigadora por “pura pasión por la música de América”, que es el lema de mi programa.

¿Cuáles son estas Canciones imprescindibles?

Básicamente trabajamos con la música latinoamericana y dentro se incluyen también los ritmos tradicionales ecuatorianos. También abarcamos otros mares y la nueva canción, la trova, la canción de autor, que son géneros que se han ido desprendiendo de la música protesta.

¿Es difundida la música nacional lo que merece?

Existen muchos programas como el mío en diferentes emisoras, pero hay un largo camino por andar. Hace falta que aprendamos a escuchar y a reconocer el verdadero valor de aquellos que están estudiando o trabajando en la  música ecuatoriana y mostrándonos su producción.

Muchas veces llegan discos de los músicos ecuatorianos a la radio, esto me lo han contado los artistas, y luego son olvidados y empolvados, porque hay gente que no se toma ni siquiera el trabajo de escucharlos. Acá sucede diferente. Esta radio es inclusiva, se ha caracterizado por tratar de mostrar el producto ecuatoriano.

¿Es subestimada la radio en Ecuador?

No lo creo, porque ha sido parte de nuestra cultura, de varias generaciones que crecimos escuchando radio. Tal vez los más jóvenes estén olvidándose un poco de las ondas radiales, pero muchas generaciones en las cuales me incluyo hemos crecido escuchando radio y esta tiene un lugar muy importante para nosotros.

La radio es una oportunidad de escucharnos, de conectarnos de forma inmediata, con calidez, y es toda una cultura, porque es muy fácil encender el televisor y dejar que nos presenten imágenes y dejar de crear en nuestra cabeza todo aquello que puede surgir escuchando una canción o una historia.

¿Cómo se comunica con sus oyentes en la era digital?

La tecnología nos abre esa puerta maravillosa a la que no solamente llegamos a los radioapasionados, sino también a aquellos que están conectados en las redes y que nos escuchan por Internet, y adicionalmente pueden participar con nosotros a través de una cámara. Es algo mágico que también nos acerca mucho.

Tengo mi Facebook personal con el que trabajo mucho; tengo la página del programa también en Facebook, además, un usuario en Instagram y uno en Twitter que no uso mucho, pero el WhatsApp es una maravilla que nos contacta y permite muchos puertos de diálogo al momento del programa.

¿Qué mensaje tiene para que los jóvenes se conecten con su espacio?

Les diría que hay canciones que tienen memoria, hay canciones que tienen historia y que nos cuentan la vida de los pueblos, de sus luchas, de sus alegrías, y también de sus momentos oscuros. Hay algunos capítulos en las historias de los países que han tratado de ser borrados, pero las cuentan las canciones, esas son las canciones imprescindibles. / Medios Públicos (I)

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