Ecuador es líder regional en el voto femenino

Las mujeres ecuatorianas han ido tomando protagonismo en el ámbito político.
Las mujeres ecuatorianas han ido tomando protagonismo en el ámbito político.
FOTO: Medios Públicos

En la historia de Ecuador las mujeres han pasado por un largo proceso para que se garantice sus derechos políticos, primero con el derecho al sufragio y posteriormente para participar como candidatas.

El sufragio femenino fue garantizado en la Constitución de 1929, lo que convirtió a este país en el primero de América Latina en dar el derecho al voto a la mujer. Este cambio en la Constitución se dio luego que Matilde Hidalgo solicitara sufragar en las elecciones legislativas de 1924.

El 10 de mayo de 1924, Matilde Hidalgo se convirtió en la primera mujer ecuatoriana y latina en votar luego de argumentar que la Constitución de 1897 no contenía restricciones en cuanto a género para gozar de derechos de ciudadanía. Precisamente fue el 14 de enero 1897, durante el gobierno de Eloy Alfaro, que se aprueba la nueva Constitución en la que se elimina la limitación de género para votar.

El sufragio de esta mujer llevó a que la Asamblea de 1928, también de mayoría liberal, garantizara el sufragio femenino dejando fuera cualquier duda. El artículo 13 de la Constitución de 1929 estableció que es ciudadano todo ecuatoriano ‘hombre y mujer, mayor de 21 años y que sepa leer y escribir’”.

Luego del precedente establecido por esta ecuatoriana, varias mujeres de la región Costa empezaron a participar en procesos electorales. Aunque en 1925 la Junta Provisional de Gobierno decidió designar a la educadora Amarilis Fuentes como concejala de Guayaquil, convirtiéndola en la primera mujer ecuatoriana en ocupar ese cargo, no fue sino hasta cinco años después que mujeres fueron elegidas en las urnas.

En las elecciones de 1930, con el sufragio femenino ya garantizado, Matilde Hidalgo y Bertha Valverde fueron elegidas concejalas de Machala y de Guayaquil, respectivamente, convirtiéndose en las primeras ecuatorianas electas para un cargo de elección popular.

Para las elecciones de ese año se habían inscrito como votantes 9 mil 600 mujeres en la región Sierra y 2 mil 455 en la región Costa. Dos años después la cifra total de mujeres inscritas se había elevado a 24 mil 610, lo que representaba un 12% del electorado.

Normativa vigente

El artículo 65 de la Constitución de la República del Ecuador garantiza la participación paritaria y el Reglamento para la inscripción y calificación de candidatos de elección popular señala: "Se conformarán obligatoriamente cumpliendo con los principios de equidad, paridad, alternabilidad y secuencialidad entre mujeres y hombres, tanto para principales como para suplentes".

La Ley Orgánica Electoral o Código de la Democracia impulsa en el artículo 94 la igualdad entre hombres y mujeres candidatos a una dignidad que será elegida en votación popular. Este artículo indica que: “Las candidatas o candidatos deberán ser seleccionados mediante elecciones primarias o procesos democráticos electorales internos, que garanticen la participación igualitaria entre hombres y mujeres, aplicando los principios de paridad, alternabilidad, secuencialidad”.

Situación actual

Las mujeres ecuatorianas han ido tomando protagonismo en el ámbito político. Actualmente desempeñan altos cargos a distintos niveles. En el Poder Legislativo, por ejemplo, con la renuncia de los legisladores titulares, quienes dejaron el cargo para participar en las elecciones seccionales de marzo de 2019, el pleno de la Asamblea Nacional pasó de 51 a 54 mujeres, mientras que el número de hombres se redujo de 86 a 83.

En Ecuador existen normativas que garantizan la paridad de género y esta debe verse reflejada en las elecciones pluripersonales.  El analista electoral Omar Simon explica que la norma constitucional, que obliga la paridad de género para las elecciones pluripersonales, ayuda a que en la elección pluripersonal, es decir, concejales o juntas parroquiales, para que haya un balance entre hombres y mujeres.

Para Jorge Acosta, analista electoral, en la elección de alcalde, presidente y otros puestos donde se elige una sola persona, no puede aplicarse esta ley porque no se emite una lista sino solamente a una persona como candidatos, a diferencia del caso de concejales.  Por este motivo, Acosta señala que aunque postular a hombres o mujeres depende de los grupos políticos, para que incremente la participación de las mujeres depende de ellas también demostrar ser las indicadas para cargos de elección popular en sus partidos políticos. (I)

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