Más de 2.800 mujeres se encuentran privadas de libertad en Ecuador

Más de 2.800 mujeres se encuentran privadas de libertad en Ecuador

En Ecuador, la población penitenciaria femenina se ubica en 2 mil 859 mujeres, de las cuales mil 387 han sido sentenciadas, mil 443 están siendo procesadas, 21 son contraventoras y 8 en situación de apremio.

El tráfico ilícito de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización es el delito por el cual más mujeres en nuestro país han sido detenidas por las autoridades. Del total de mujeres privadas de libertad 787 tienen sentencia y 813 están en proceso.

  • Por robo existen 175 mujeres con sentencia, 182 en proceso, en total 357.
  • Por delincuencia organizada 28 mujeres  con sentencia, 125 en proceso, en total 153.
  • Por asociación ilícita 71 mujeres con sentencia, 75 en proceso, un total de 146 
  • Por asesinato 42 con sentencia, 58 en proceso, en total 100 mujeres privadas de la libertad.

Para Elsie Monje, de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, las condiciones a las que deben enfrentarse las mujeres, en una sociedad desigual, son factores que las obligan, en muchos casos, a delinquir y ver en el microtráfico una salida a sus necesidades.

Lisset Coba, académica y trabajadora social experta en tema mujeres y cárceles, recuerda que históricamente a partir de los años 80 y 90 fue cuando aumentó la criminalidad femenina y que el factor siempre será la constante es la necesidad.

 ‘Janeth, oriunda de Putumayo, Colombia, llegó hace aproximadamente cinco años hasta Quito con su hijo diagnosticado con cáncer. El objetivo del viaje fue conseguirle un tratamiento médico, sin embargo, las condiciones no le fueron favorables y se puso a vender droga.

Con la intención de  reinsertar en la sociedad a quienes cometieron un error y pagaron por ello, en nuestro país, se aplican estrategias de rehabilitación que contemplan el desarrollo de actividades educativas, laborales, culturales, deportivas y de salud integral, enfocadas a cumplir el nuevo modelo de gestión penitenciara.

Sin embargo, quienes cumplen hoy su condena, como ‘Paola’, temen que al salir de prisión las puertas les sean cerradas. “No solo somos madres que tenemos aquí a nuestros únicos hijos sino que tenemos hijos afuera entonces nosotros necesitamos que nos ingrese algo de dinero para poder ayudar también a nuestros familiares que están con nuestros hijos”, manifiesta.

La situación se complica cuando las mujeres privadas de libertad tienen que cumplir su condena junto a sus hijos. Verónica Gómez, educadora parvularia que trabaja en el centro infantil que funciona dentro del Centro de Rehabilitación Social femenino en Quito, explica que los hijos de mujeres privadas de libertad son atendidos desde su alimentación.

Solo en este centro actualmente 56 niños hijos de mujeres privadas de libertad se benefician de dos tipos de metodología que allí se aplican. La primera es ‘Creciendo con nuestros hijos’, que es para los niños de cero a doce meses, ellos reciben estimulación una vez a la semana.

Una vez que los niños cumplen el primer año pasan a una segunda metodología cuya rutina da inicia a las 7 y 45 de la mañana.

En lo que respecta a la salud, funcionarios del Ministerio del ramo visitan el centro los días  lunes, miércoles y viernes para brindar atención a madres pero sobre todo a los pequeños.

Si los niños se enferman tienen asistencia médica, si el niño es requerido por un pediatra o un especialista es remitido a los centros de atención que tienen convenio con el Ministerio de Salud.

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