Chimbacalle: la capital de la capital

Chimbacalle fue el primer barrio obrero de Quito.
Chimbacalle fue el primer barrio obrero de Quito.
FOTO: Foto: Medios Digitales

Hace más de un siglo Quito llegaba hasta el río Machángara. En la que hoy en día conocemos como Avenida Maldonado existía un camino llamado Capac Ñan, por donde se movilizaban los indígenas de la zona.

En ese lugar las autoridades decidieron construir una estación de ferrocarril. Erigieron la terminal ferroviaria en la calle de adelante, es decir, cruzaron la vía. La chimbaron. De ahí nació el nombre Chimbacalle para el primer barrio obrero de la ciudad.

El tren fue el pionero de una serie de edificaciones que convirtieron en industrial al sector. En la década del 30 abrieron sus puertas fábricas como La Victoria, La Industrial, La Internacional, la sombrerería Yanapi, UMCO textiles y Molinos Royal.

Los empleados de estas empresas poblaron al barrio. Trabajaban, vivían y se divertían ahí. Era una zona beneficiosa por tener el agua del Machángara cerca y espacios verdes del bosque natural.

El barrio industrial también dio pie a que surjieran sindicatos y colectivos de obreros, quienes luchaban por sus derechos. En ese entonces la explotación laboral era común. Los trabajadores de las fábricas permanecían en sus puestos durante largas jornadas, según explica Paulina Jáuregui.

En la década del 50 se produjo una huelga de los miembros del ferrocarril que terminó con un despido masivo de personas por orden del expresidente José María Velasco Ibarra. El padre de Guido Jaramillo (81 años) fue uno de los que perdió su empleo. Esas vacantes las ocuparon tiempo después los hijos de los extrabajadores.

Las fábricas se hicieron familiares; si un padre se iba lo reemplazaba su hijo. Raúl Armendáriz es parte de la tercera generación de moradores de Chimbacalle ligados con el aspecto fabril de su barrio. Es hijo de una telarista y un contador de la textil La Industrial. Sus hijos son nietos de obreros (por lado de Armendáriz) y ferroviaros (por parte de su esposa).

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Los Molinos Royal llaman la atención por el tamaño de los silos. Los más de 50 m de altura de los nueve tubos que componen la estructura sobresalen en la fachada de Chimbacalle. Allí, desde hace 80 años, se almacenaba trigo. Los obreros eran principalmente indígenas, encargados del trabajo “duro”, recuerda Miguel Pazmiño.

En 2015 la molinera trasladó sus instalaciones hacia Amaguaña. Abandonaron el barrio por la contaminación ambiental que producían, el ruido que generaban y las dificultades de movilidad para los camiones de trigo.

Desde el 90 los vecinos empezaron a migrar. Lo mismo las fábricas, el ferrocarril. Eso no quita que la historia de Chimbacalle, el barrio obrero de Quito, el sector industrial del siglo XX, sea “la capital de la Capital”, como denominaba el periodista Carlos Rodriguez Coll al lugar que lo vio nacer. (I)

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