Chimbacalle suena a historia y a la alegría de su gente

Estos son algunos de los sonidos característicos de Chimbacalle.
Estos son algunos de los sonidos característicos de Chimbacalle.
FOTO: Archivo / Medios Digitales

Estos son algunos de los sonidos característicos de Chimbacalle. Este barrio que vive del recuerdo de su época dorada de progreso de la mano del ferrocarril y de la zona industrial, que se adaptó a las exigencias de la modernidad y del crecimiento de la ciudad.

El Ferrocarril

Corría el año 1908 y el ferrocarril llegaba por primera vez a la estación de Chimbacalle. La algarabía de los habitantes de la época se confundía con el regocijo del deber cumplido de los promotores de esta obra que marcó un antes y un después en el comercio y en el transporte de personas en el país.

Entre toda esta fiesta se abría paso el sonido del tren, que marcaría el presente de este barrio y el de sus habitantes.

Barajas y ayoras

Cincuenta y dos cartas, una taza de café acompañado de pan y monedas de hasta un dólar, son parte esencial para jugar 40, rummy o póker Estos juegos de azar están en la cotidianidad de los adultos mayores que se dedican a este pasatiempo en la parte alta del Chimbacalle, diagonal al subcentro de salud.

Campana de la Iglesia

El Santuario de la Divina Misericordia recoge más de 102 años de historia. Este sitio de veneración católica acoge a sus fieles semana a semana, saben que es momento de ir al culto con el sonido de su campana, que toma vida de la mano de un monaguillo de 11 años que con entusiasmo y dedicación se encarga del repique de este artefacto.

El ecuavoley

La historia cuenta que el ecuavoley, deporte nacional, nació en Chimbacalle. Un sin fin de jugadores han pasado por sus canchas, antes de tierra y ahora de cemento, son testigos de grandes juegos, apuestas y carcajadas de sus habitantes que identifican a sus jugadores con apodos como el Baba, Blanca Nieves, Mina o Los Guarachos.

Aves del bosque

La naturaleza forma parte de este barrio. Si nos dirigimos al Museo Interactivo de Ciencia (MIC) nos encontramos con un bosque protector que invita a sus visitantes a deleitarse con el sonido de diversas aves que se han adaptado al trajín de la ciudad y al ir y venir de vehículos que bordean este sitio.

Vertiente de agua

Este sonido se puede calificar como milenario, puesto que nace de las vertientes de la cara sur del Panecillo, que da origen al río Machángara. El río acogió en sus riberas a los habitantes del antiguo Chimbacalle como zona de esparcimiento y sus florecientes industrias que lo utilizaron como una fuente de energía y de progreso.

Los músicos

Son parte del taller pedagógico musical “La Bola”, quienes se han encargado de descubrir alrededor de 33 instrumentos musicales que provienen de la época precolombina.

Los moradores de Chimbacalle los reconocen como parte activa del sitio y como referencia de los sonidos que lo identifican y que viajan a otros sitios gracias a su constante investigación y presentación en distintas locaciones a escala local y nacional. (I)

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