Con sabor a San Juan

Los pinchos de San Juan se ofertan hasta las 00:00.
Los pinchos de San Juan se ofertan hasta las 00:00.
FOTO: Cristina Carranco

Las noches en San Juan tienen sabor. Todo depende del gusto, de cuánto quiera comer y cuánto esté dispuesto a gastar, pero seguro su bolsillo saldrá contento. Así salimos a recorrer con un modesto billete de $ 5.

“Coffe Burguer Fuera de lo Normal” es un local ubicado en la Cuenca y Carchi. Sin duda llamará su atención. David Alvarado tiene 20 años, conoce al derecho y al revés la carta que el local de sus padres ofrece.

Con su traje blanco y una sonrisa recibe a sus clientes, “¿para llevar veci?”. Desde hace seis años este negocio ofrece las delicias de la comida rápida al tradicional barrio a precios módicos. La salchipapa  cuesta $1.75 y para los audaces está la súper completa a $ 5.  

Este lugar es perfecto para aquellos curiosos. Existen varias colecciones: vasos, carros, motos, botellas y otros objetos, son parte de los “tesoros” que este sitio tiene. Atienden de lunes a sábado, de 17:00 a 22:00.

David nos asegura que el local es muy vistoso, pero que debemos regresar en Halloween o Navidad.

Carlos Tupiza es otro emprendedor con el que cuenta San Juan. Él y su esposa Cinthia se conocieron en el barrio. Hoy cuentan con un local ubicado en las calles Haití y Bomboná, en el que atienden de lunes a domingo, de 18:00 a 22:30.

Ambos jóvenes muestran orgullosos su emblema, la “mixta”, una monumental empanada rellena de queso, pollo y carne, que junto a una gaseosa o un café le costará apenas $ 1.75. Cabe aclarar que ésta es la empanada más cara que encontrará en este lugar, por lo que si posee un gran apetito, repetir está permitido.

“Morochos y empanadas con sabor de hogar”, cuenta con tres años de permanencia en el sitio. Sus clientes satisfechos regresan ya sean solos o acompañados para degustar de estos y otros manjares como pristiños, tortillas de verde, quimbolitos o humitas con chocolate de Ambato.

La noche avanza en San Juan y Fernando Guanga no deja que el carbón se apague. Este cuencano tiene 22 años, cuatro de ellos los ha vivido en Quito.

Son las 21:00 y uno de sus clientes se marcha triste porque se terminó el pincho paisa, que viene con chorizo. Unos segundos después el vecino se da la vuelta y pide uno de pollo, como para no quedarse con las ganas.

Su clientela sabe que puede ir de lunes a sábado, de 17:00 hasta las 00:00. Los precios de sus pinchos o “chuzos” son igual de cómodos que otros emprendimientos a su alrededor. El de pollo o paisa cuesta $ 1.50, y el de carne $ 1.25.

Los vehículos se parquean entre la Guatemala y Bomboná, cerca de los “Pinchos de San Juan”, otros vecinos incluso llegan a pie y en pijama. Fernando vende diariamente entre 150 y 200 porciones.

La noche sigue en el “mirador de Quito”, de unos locales sale humo, en otros se divisa a familias enteras que degustan de su carta. Del billete de $ 5 solo quedan los buenos sabores y 0.25 centavos para el retorno a casa. (I)

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