Los dulces son pasión en El Sagrario

El local de Rocío Gómez ofrece dulces tradicionales elaborados a la vista de todos.
El local de Rocío Gómez ofrece dulces tradicionales elaborados a la vista de todos.
FOTO: Medios Digitales

Rocío Gómez creció rodeada de sabores y olores deliciosos. Veía cómo su abuela cocinaba dulces tradicionales  del Ecuador, mientras ella correteaba por su local ubicado en las calles Rocafuerte y García Moreno, en pleno centro histórico de Quito. Ahora es quien se encarga de elaborarlos.

En “Maní Centro” ella y su madre fabrican maní de dulce, melcochas, caca de perro (tostado dulce), pasas y nueces con chocolate. Pero también hay golosinas de sal como maní, habas, y tostado con chicharrón, que es uno de los más vendidos.

“Tenemos dulces  para el niño, el grande y el adulto. Tenemos fundas desde los $ 0.35, $ 0.50 o un dólar. También ofrecemos los productos por libras, al por mayor, para que las personas puedan vender en las calles o en negocios más pequeños”, explicó Gómez.

“Esperamos que todos  los ecuatorianos vengan a visitarnos porque este es un producto que se sigue elaborando de generación en generación y que resalta las tradiciones de este barrio”, comentó.

Un poquito más al norte de este negocio, en la Sucre y García Moreno, don Eduardo Duque elabora las famosas colaciones que son a base de azúcar. El aprendió de su abuela y ahora sigue replicando su receta. Cada fundita cuesta un dólar y contiene más de 10 unidades.

“Mi madre tenía algunas pailas, yo me he quedado solo con una. Aprendí desde los 14 años porque este trabajo es laborioso y duro. Cuando era muchacho me hacía dos paradas, ahora avanzo a hacer solo una. Es un proceso largo en el que se va graneando el manicito con el azúcar hasta que quede del tamaño perfecto”, explicó.

En un pequeño carrito se sienta a vender las colaciones todos los días desde las 10:00 hasta las 18:00. Quisiera que la tradición no se pierda pero ni sus hermanos ni sus  hijos han querido continuarla.

Como las fuerzas ya no le dan para tanto solo hace una paila que le dura unos 3 días de la semana. Cuando se le acaban las colaciones realiza otra tanda. Él las fabrica en su casa y las vende en el mismo sitio desde hace varios años.

Siguiendo la ruta de la García Moreno nos topamos con el famosísimo ponche, un tradicional dulce que se niega a morir, y está elaborado a base de huevo y malta. También encontramos espumilla y otras delicias.

Casi llegando a la calle Espejo, junto a la Iglesia de El Sagrario está Chez Tiff, una chocolatería que se especializa en cacao ecuatoriano. Aquí fabrican chocolates de diferentes grados con frutas y productos propios del Ecuador como la uvilla, naranjilla, tocte, zambo o ishpingo.

La novedad de este lugar es que aquí hay un pequeño laboratorio donde los turistas pueden aprender sobre el proceso de elaboración del chocolate, desde que es un grano de cacao. Los visitantes pueden degustar las distintas variedades de chocolate y aprender de la historia del Ecuador enfocada en este producto.

“Es un negocio familiar mi padre es suizo y es chocolatero y mi madre es ecuatoriana e historiadora, con sus profesiones conjugadas logramos este proyecto. La finalidad es dar a los turistas una oportunidad de degustar chocolate pero a la par conocer la importancia que ha tenido el cacao para la historia del país”, señala la hija de los propietarios.

Este local abre de domingo a domingo, de 09:00 a 18:30, y recibe a grupos de turistas que quieran aprender sobre el cacao ecuatoriano. / Medios Públicos (I)

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