La educación es parte de la historia del Centenario

El colegio Cristóbal Colón fue fundado el 28 de mayo de 1911.
El colegio Cristóbal Colón fue fundado el 28 de mayo de 1911.
FOTO: Danny Mera | et

El barrio Centenario es tranquilo la mayor parte del día, pero hay ratos en los que la pasividad de la zona se alborota y esto es por alumnos de todas las edades que caminan por sus calles.

Es que no se puede hablar del barrio Centenario sin tomar en cuenta a la educación, ya que diversas unidades educativas quedan en el sector. El plantel más emblemático es el Cristóbal Colón, fundado el 28 de mayo de 1911.

Elías Vinueza, un periodista cercano a los 40 años, fue estudiante cristobalino en los años 90 y recuerda lo que fue el Centenario en aquella época.

"Cuando salíamos del colegio, caminábamos por el Centenario, era tranquilo. Pero eso sí, cuando habían peleas entre los chicos, se citaban a las afueras del cine Inca (estaba ubicado en las calles Agustín Argüelles y Francisco Segura)", comenta entre risas Vinueza.

Uno de los detalles que le gustó a este comunicador del barrio es que "sus casas son imponentes, bonitas, muchas con una arquitectura antigua".

Otros de los planteles que están ubicados en el barrio Centenario son el Liceo Panamericano, Vida Nueva y Nueva Semilla.

Por su parte, una de las docentes que vio crecer a chicos residentes del Centenario es Patricia Ruiz Barona, jubilada de 73 años y que ha vivido en la calles José Salcedo y Nicolás Augusto González en las cuatro últimas décadas.

Lo que la atrajo esencialmente a esta zona de la ciudad fue su emotiva relación con la educación salesiana (exprofesora del colegio Domingo Comín, a dos cuadras del Centenario).

Además de sus años como docente en la zona, Ruiz cuenta en sí lo que ha sido su vida en este tradicional barrio del sur de Guayaquil.

Se asentó en 1982 en una casa que estaba cerca de la parroquia María Auxiliadora. Más tarde, conoció a catequistas que percibieron el sentido de la vida en el servicio a las personas más necesitadas. Se sintió inspirada y pronto dio clases de catecismo.

Patricia relata que la mayoría de las damas practicaban el voluntariado en cooperación con la Iglesia. La labor social se enfocaba en dar acceso a la educación y a la alimentación de las niñas y niños pobres.

Comenta que es habitual verse y saludarse en la iglesia y establecer una relación de amistad con el vecino, pero no una que profundice la confianza; contrariamente a lo que sucede en sectores populares.

Por otra parte, la seguridad varió mucho con el pasar de los años, modificando la edificación de las casas.

Ruiz testimonia que se han construido muros más grandes e instalado cercas eléctricas, a diferencia de otras épocas en la que cada casa tenía su propio guardián.

No obstante, “es un barrio tranquilo, me siento súper bien y no quisiera cambiarme”. Asimismo, Ruiz agregó que “antes la gente andaba en carro por las calles del Centenario; ahora anda a pie”. (I)

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