La vida se burlaba de la muerte en la terraza de los Tanca Marengo

Miguel Tanca, nieto del doctor Juan Tanca Marengo, cuenta anécdotas de su abuelo de sus años en el barrio Centenario.
Miguel Tanca, nieto del doctor Juan Tanca Marengo, cuenta anécdotas de su abuelo de sus años en el barrio Centenario.
FOTO: Danny Mera | et

Cuando Miguel Tanca Campusano tenía 14 años y habitaba en la calle Chimborazo, entre Colombia y Venezuela, su padre, el afamado doctor Juan Tanca Marengo, le anunció que se mudarían a vivir al Barrio del Centenario.

En una casa verde de altas paredes y anchas puertas, ubicada en la calle Rosa Borja de Icaza, ha vivido durante seis décadas junto con su descendencia porque “todavía se percibe tranquilidad y yo no cambio el Centenario por nada”, declara.

A lo largo de 60 años, Miguel ha notado algunas diferencias sustanciales en la actualidad que contrastan el modo de vivir respecto a fines de la década del cincuenta.

“Era bien distinto. Había mucho menos gente; inclusive, hasta las casas no eran tan cerradas como lo son ahora, por la delincuencia seguramente”, precisa al tiempo de revelar que “no hay mucha unión entre los vecinos; como que cada uno vive por su cuenta. Antes nos hablábamos entre todos y teníamos comunicación”.

Condecoración entregada al doctor Juan Tanca Marengo, quien vivió en el barrio Centenario.

La dinámica del comercio no se introdujo fuertemente como en otras zonas de la ciudad.

A pesar de que ahora lo sorprende cómo han cambiado los vecinos y hay mucha bulla en las noches, estima que “el barrio es un remanso de paz ” y por ello declara sentirse muy feliz.

Antes se estilaba tener antejardín, patios grandes. “A mí me gusta porque se siente más fresco, más oxigenado”, aroma al decir.

Miguel anecdotiza que en la inocencia de sus años jugaba dando vueltas en el bordillo de la terraza, compitiendo por alcanzar el menor tiempo posible. Todo ello en un tiempo en que la vida se burlaba de la muerte.

Años después, su hijo, también llamado Miguel Tanca, fue quien jugó en esos peligrosos bordillos, "pero mi papá los recorría mucho más rápido", cuenta este nieto del recordado Juan Tanca Marengo. (I)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas: