Eulalia Galarza borda sus sueños en Zámbiza

Doña Eulalia Galarza nos muestra sus tejidos.
Doña Eulalia Galarza nos muestra sus tejidos.
FOTO: Medios Digitales

Al preguntar en las calles de Zámbiza por artistas o gente destacada de la parroquia muchos nos envían a la casa de Doña Eulalia, conocida por realizar unos hermosos tejidos.

La encontramos en su casa un poco atareada. “Estoy cuidando a mi nuera que recién dio a luz”, nos comenta y nos invita a pasar a su casa en cuyo interior se nota el paso del tiempo con retratos de la familia, libros y otros detalles.

Doña Eulalia ha aprendido de todo en la vida. Trabajaba en algunas casas realizando la limpieza, trabajaba en unas minas de cascajo junto a su papá, después se puso un negocio de venta de ropa.

Una vez que su esposo se enfermó se dedicó a realizar flores artificiales, pero el formol le hizo daño. Y luego que su marido murió, doña Eulalia decidió ir al Consejo Provincial a un curso en el que aprendió a bordar.

“Desde ahí ya trabajo 10 años en los bordados. Los vendo a la gente que me conoce en Zámbiza o también en ferias que organiza el mismo Municipio. No vendo en gran cantidad, pero si me compran”, señala doña Eulalia mientras nos muestra algunas de las piezas que ha bordado.

Su especialidad son las telas para cubrir las mesas, también borda toallas y sábanas. Lo hace con cintas de colores vivos con las que dibuja flores, paisajes y animales. Su técnica es impecable.

Ella también nos comenta un poco de la historia de su parroquia y nos dice que está orgullosa de las festividades. Extraña como se hacían las fiestas antes con mucha comida, un tipo para los indígenas y otra para los mestizos.

“Antes los priostes trabajaban duro y gastaban bastante. Cada disfrazado gastaba en chicha, trago, mote, carne y gallos para la fiesta. Hacían siete mesas y tenían que demostrar que sabían bailar”, recuerda.

“Ahora es más lujosa porque cada uno se esmera en dar mejores cosas, en hacer los disfrazados, algunos se hacen de pura gamusa. Lo que se ha perdido un poco es la comida”, señaló.

Después de una larga conversación nos enteramos que dos de sus hijos forman parte de la agrupación folclórica Jayac, una de las más famosas del Ecuador. Aunque lo que la hace famosa a ella son sus tejidos, las historias que cuenta y también su carácter tan risueño y abierto. Ahora quiere entrar a un curso de pintura, `pues quiere seguir forjando sus sueños.  

 

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