Leyendas que enriquecen las historias de El Vado

Leyendas que enriquecen las historias de El Vado
FOTO: EL TIEMPO

Las leyendas y los mitos urbanos son parte de la riqueza cultural de El Vado. "La Viuda del Farol" y “La Caja Ronca" son dos reconocidas historias cuencanas nacidas en este barrio.

Henry Macías (24 años), habitante de este barrio, creció escuchando la leyenda de "La Caja Ronca" de sus padres y abuelos. Recuerdo que luego de eso a los niños les daba temor caminar  por el sector en la noche.

La leyenda dice que cuando la gente bajaba por La Condamine para cruzar El Vado, se escuchaba el arrastre de unas cadenas y la gente observaba una sombra, miraba a la orilla de río pero no había nadie. Solo se escuchaba el sonido y se decía que eran las almas en pena  que estaban encadenadas y no podían descansar en paz.

"Por el miedo no nos quedábamos hasta tan noche en las calles, no había mucha iluminación y nos íbamos pronto a la casa”, cuenta Macías entre risas.

La leyenda clásica de este lugar es "El farol de la viuda". Se cuenta que cerca del río de Tomebamba, una mujer casada salía a caminar todas las noches para encontrarse con un hombre que no era su esposo.

Para que su marido no tuviera ninguna sospecha, decía que salía a dar un paseo con su hijo pequeño. Así, cada noche paseaba por las orillas del río, acompañada por su amante y su hijo.

Un día el hijo murió, hay quienes dicen que perdió la cordura debido a los sentimientos que la embargaban y sin darse cuenta dejó caer al pequeño niño al río. Otros aseguran que lo mató el hombre del que estaba enamorada.

Cuentan que su esposo, al enterarse de todo, se quitó la vida. Para buscar a su hijo, la mujer empezó a andar con un farol en la mano en busca de su hijo. Y de ahí el nombre de la leyenda.

Hernán Alvarado, de 62 años, morador del sector de El Vado, comenta que cuando eran niños, con sus amigos y hermanos acostumbran a reunirse  a contar estas historias en las noches.

“Alrededor de las 19:00, entre amigos nos sentábamos a contar este tipo de leyendas; ciertamente  teníamos temor en las noches y también la picardía de quedarnos hasta tarde para estar pendiente de si pasaba  la viuda por las calles del barrio”, cuenta Alvarado.

Luz González nació en este barrio y cuenta que si bien la leyenda de "María la guagua" no es netamente del sector, El Vado forma parte de esta historia .

María era una joven que llegó a la ciudad y al perder a su hijo, entró en demencia y acostumbraba a llevar trapos que se asemejaban a un pequeño niño que colgaba en su espalda y desde entonces buscaba hasta su muerte.

"Esta leyenda era muy popular de hecho ella existía y recuerdo que la gente del sector la veía cruzar o bajar por el puente del El Vado buscando a su hijo y bajaba a las orillas del Río Tomebamba a buscarlo".

Leyendas o mitos como estos son aspectos importantes de la cultura cuencana. El Vado esconde estos encantos que enriquecen el patrimonio intangible del primer barrio de la ciudad. (I)

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