Los oficios antiguos le dan el rostro tradicional a El Vado

Los oficios antiguos le dan el rostro tradicional a El Vado
FOTO: EL TIEMPO

Cuando Cuenca nacía como ciudad, El Vado se convirtió en uno de sus ingresos. Comerciantes de Machala, Loja y del resto del sur del país ingresaban por este lugar para comercializar sus productos.

Esa vocación por el comercio se mantuvo por un tiempo, pero con los cambios de la dinámica comercial de la ciudad, el barrio fue cambiando de rostro y de actividades. Sin embargo, sigue siendo un espacio donde los oficios más tradicionales sobreviven.

Sus barberías, talleres de forjado, reparación de sombreros, entre otras actividades, son parte de la esencia de este lugar. Al caminar por ahí se puede sentir que los años no han pasado. 

Henry Macías tiene 24 años. Es uno de los herederos del arte de la hojalatería. Su padre lleva más de 50 años elaborando artículos en ese material, como cantimploras, acabados en aluminio y forjados.

"Llevamos esto con mucha pasión, mi padre es uno de los que inició esta profesión en este sector y hasta el día de hoy la mantenemos viva y, sobretodo, aportado a las tradiciones en el sector y la ciudad", expresó Macías.

El ruido del tráfico y el esmog son el diario vivir de los oficios que se encuentran en la subida de El Vado, un espacio que se ha convertido en una de las postales que muestra la historia de Cuenca. 

En ese lugar, Luz González (86 años) tiene su negocio de trajes típicos para las pasadas navideñas. Ella cuenta que es un sector que ha evolucionado, pero asegura que la esencia nunca va cambiar.

Nací y crecí en El Vado, recuerdo que hace más de 60 años este lugar era muy diferente, había espacios verdes, campos,  salíamos a jugar con mis hermanos y amigos. Era una niñez muy linda”, expresa. 

González es madre de seis hijos y abuela de 16 nietos. Dice que ahora El Vado es un lugar mucho más tranquilo que en años anteriores: "Años atrás era un lugar no tan seguro, era peligroso, pero hoy en día el lugar es tranquilo con muchos turistas.

Las barberías de El Vado son de las más tradicionales que hay en Cuenca. Juan Tenesaca, de 72 años, lleva 47 años dedicado a este oficio. "Es una actividad  hermosa, porque estoy en contacto con la gente, he hecho varias amistades hasta el día de hoy. Antes era más rentable este trabajo ya que venían clientes de varios cantones, de Girón, Santa Isabel, de Cumbe a realizarse los cortes y la barba, pero los tiempos pasan," dice.

Tenesaca es uno los pocos barberos natos de este sector. "He tenido la oportunidad de recibir clientes políticos, sacerdotes destacables; hoy en día los extranjeros vienen mucho, tienen esa curiosidad de sentir este servicio de manera tradicional y se toman fotos"

Carmen Zhinyin, quien lleva la batuta en esta profesión, cuenta que trabajó con Guillermo Vásquez, quien era uno de los pioneros en la peluquería en el sector. Es una de las que intenta adaptarse a las nuevas tendencias.

"Ahora estoy a cargo del local en este mismo lugar donde trabajé, aun tiene la misma esencia de tantos años que la gente venía a hacerse la barba o cortarse el pelo, hoy en día aplico lo que aprendí, claro con los nuevos estilos y tendencias de la juventud", comenta Zhiñin.

El barrio de El Vado está en el corazón de todos los cuencanos y conquista a quienes lo visitan. Además sus casas antiguas, sus balcones llamativos y sus calles estrechas, su gente es parte de las postales que se llevan en su memoria quienes recorren este tradicional barrio cuencano. (I)

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