Mi Loma Grande, un colectivo que revaloriza este tradicional barrio quiteño

Los vecinos de La Loma se sienten lomeños de corazón.
Los vecinos de La Loma se sienten lomeños de corazón.
FOTO: Medios Digitales

En la Loma Grande existe un colectivo que ama a su barrio y que realiza muchas actividades para darle más vida y rescatar todo el patrimonio tangible e intangible que tiene, se trata de Mi Loma Grande, que está integrado por unos 15 miembros, que tienen entre 15 y 65 años.

Algunos de los integrantes han nacido en la Loma, pero su mayoría han llegado a vivir allí hace algunos años pero se declaran “lomeños de corazón” por ello se encargan de rescatar sus tradiciones.

“La intención es visibilizar el barrio, que vaya más allá de una canción en diciembre. Lo que queremos es poner en valor su patrimonio, lograr la reapropiación de los vecinos con su espacio, que esta apropiación de la Loma Grande se vaya al corazón del vecino”, señaló Marco Rubio, dirigente de este colectivo.

Para ello generan algunas acciones como recorridos teatralizados, la pintura de murales en puntos conflictivos del barrio, desfiles, talleres, ferias e incluso han abierto una cafetería.

Los murales están ubicados no en los sitios más bonitos sino en los lugares mal criados, en lugares que antes estaban sucios, donde se consumía cosas o donde ha pasado algo. En vez de generar un conflicto entre vecinos generamos otra actividad cultural”, señaló Rubio.

Uno de los murales que el colectivo ha pintado en el barrio. 

También se han encargado de recuperar las leyendas del sector como La virgen del tomate, La condesa de la Villa Encantada, El señor de los milagros, entre otras. Los mismos vecinos son quienes caracterizan a los personajes de estas leyendas.

El colectivo tiene su propia casa donde realizan las reuniones, generan talleres, tienen un huerto y también una pizzería que funciona los sábados para solventar algunas de las actividades que realizan.

Los recorridos teatralizados se hacen el último sábado de cada mes. La salida es a las 10:00 desde la puerta de la iglesia de Santo Domingo. Allí se recorre el barrio mostrando su vida cotidiana.

Según Rubio el principal patrimonio que protegen es el intangible, que es la vida de barrio que tiene La Loma Grande. “En nuestros recorridos les llevamos a conocer al sastre, al señor de las máscaras que es un patrimonio haciendo su trabajo. Eso es lo que queremos mostrar a la comunidad, es un recorrido vivencial del sector”, dijo.

Una de las vecinas representando a la condesa de la Villa Encantada. 

Una vez al mes (el último sábado del mes) realizan una feria de productos que vienen desde las provincias de Cotopaxi, Tungurahua y Santo Domingo con otro precio porque vienen directamente del productor. Esto lo vienen haciendo desde hace un año.

También tienen una cafetería llamada “La Esencia”, que abre los  miércoles, jueves y viernes, de 16:30 a 20:30.

“Estamos recuperando sabores eso está enmarcado en un proyecto que se llama Olores y Sabores que lo que intenta es recuperar esas recetas y que el vecino las pruebe a los años. Al momento están vendiendo tamales de dulce, quimbolitos, empanadas de morocho y chigüiles”, explicó Rubio.

El mes cultural de La Loma Grande es marzo, fecha que coincide con la celebración de San José en la que los estudiantes del Colegio Mejía llegan al barrio en un desfile colorido.  En este mes también realizan conciertos, exposiciones y comparsas. (I)

 Marco Rubio es el dirigente de Mi Loma Grande y también uno de los egresado del Colegio Mejía, que participa en los desfiles. 

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