Perro de Loza: el arte hecho arcilla

El taller de Perro de Loza está ubicada en la Madrid y Tolosa, a una cuadra del redondel de La Floresta
El taller de Perro de Loza está ubicada en la Madrid y Tolosa, a una cuadra del redondel de La Floresta
FOTO: Foto: Carlos Rodríguez / Medios Digitales

Perro de Loza se dedica exclusivamente a la producción de productos en cerámica, a través de tres líneas, una en permanente renovación mediante piezas utilitarias; la segunda trabaja con piezas bajo pedido generalmente solicitadas por restaurantes, cafeterías o coleccionistas que tienen el interés de tener vajillas, murales o mosaicos personalizados; y una tercera línea, más personal, que se compone por la mezcla de piezas utilitarias o escultóricas.

Este emprendimiento saltó al mercado en el año 2005 liderado por la artista ceramista Natalia Espinosa, en cuyo taller destacan toda clase de figuras, principalmente dedicado a la naturaleza. 

La arcilla es la base sobre la que se cimientan estas creaciones. El  nombre de la marca nace de los perros de cerámica que existían en el campo (zonas rurales), especialmente de la sierra ecuatoriana, que se ubicaban en el techo o en la entrada de las viviendas, a modo de guardianes de estos sitios.

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El molde de estos perros los encontró en un anticuario (lugar donde se venden objetos que con el tiempo han dejado de ser utilizadas), que guardaban la forma ‘antigua’ de su elaboración. Su característica se da por la mezcla entre un perro lobo con la cola enroscada y sus orejas puntiagudas en posición vertical.

Su tienda está ubicada en la Madrid y Tolosa, a una cuadra del redondel de La Floresta, ahí se encontrarán un taller–tienda, un café-bar y próximamente un restaurante vegetariano, que tienen entre sus clientes a intelectuales, artistas y diseñadores locales. Ellos encuentran en este sitio tranquilidad rodeada de un entorno de naturaleza que le da la cercanía al mirador de este tradicional barrio. 

La presencia de artistas y diseñadores está completamente organizada con la finalidad de que este sitio “siga siendo barrio”, mediante la constante puesta en marcha de eventos culturales y de acciones para que la convivencia de la ciudad se realice de la mano en un ambiente de naturaleza y tranquilidad.

A criterio de Espinosa, lo convierten en un sitio distinto. Esto agregado a su heterogeneidad, lo convierte en un barrio que tiene en su interior tiendas, oficios y distintos habitantes que le dan la chapa de ser un barrio “muy vivo”.

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