La unión hizo de El Vado un barrio seguro

La unión hizo de El Vado un barrio seguro
FOTO: Diego Cáceres EL TIEMPO

No hace mucho el barrio El Vado era considerado una zona roja de Cuenca. Esta realidad cambió gracias a la unión y organización barrial de sus vecinos.

“Un trabajo continuo de más de 25 años hizo que nuestro querido barrio se transforme y hoy sea una de las zonas turísticas más importantes de Cuenca”, señala Hernán Alvarado, presidente de la Comisión de Cultura del Comité Barrial de la Cruz de El Vado.

Alvarado destaca que la mayor fortaleza del barrio es la solidaridad que tienen sus habitantes y recalca que sin esta característica no “hubiese sido posible la transformación que tuvimos como bario”.

Alvarado es parte fundamental de los hitos que alcanzaron. Fue presidente del Comité Barrial por 12 años seguidos y la principal lucha de él y sus compañeros del Comité fue fortalecer la seguridad del barrio y luego rescatar las tradiciones de El Vado.

“La primera gestión fue solicitar la expropiación, por parte del Municipio de Cuenca, de varias casas de la zonas que se convirtieron en el hogar de antisociales. Esto también nos permitió rescatar los bienes patrimoniales de nuestro barrio”, comentó.

Otra de las acciones que ejecutaron fue la conformación de la ‘policía barrial’, que eran grupos de vecinos que se turnaban los horarios y los días para realizar recorridos por las calles de El Vado.

Los vecinos salían desde la media noche hasta las 05:00 para controlar que no se comentan actos delictivos en la zona.

Con las acciones tomadas, “la delincuencia fue disminuyendo”, recuerda Alvarado. Dice que también recibieron apoyo de la Policía Nacional y de las autoridades para fortalecer este aspecto.

Recuperación de la plaza de la Cruz de El Vado

Un segundo hito fue la recuperación de la plaza de la Cruz de El Vado. Este lugar ha tenido diferentes usos a lo largo de la historia.

Fue utilizada como una cancha de indor, durante la época navideña se convertía en un mercado donde se comercializaban musgos y artículos para los pesebres, también tuvo un mal uso como botadero de basura y por varios años estuvo cerrada debido a hallazgos arqueológicos.

“Durante la alcaldía de Paúl Granda se iniciaron las obras para la recuperación de la plaza, sin embargo, cuando se ejecutaron la obras de excavación se hallaron restos que podían ser arqueológicos, lo que hizo que se pausen las obras”, recuerda el presidente de la Comisión de Cultura del Comité.

Luego de verificar que el hallazgo no correspondía a vestigios arqueológicos, las obras concluyeron en 2011. Los vecinos presentaron una propuesta artística para un monumento que adorne la plaza.

Esta propuesta también generó controversia. Se trataba de un monumento en honor al juego tradicional del palo encebado. “Tuvimos muchos detractores, pero a la final quienes habitamos aquí creíamos que esto era una muestra de hacia dónde queríamos ir como barrio”, dice Alvarado.

Oswaldo Morocho, luthier y músico que tiene su local cerca la plazoleta, explicó que la imagen renovada de la plaza es uno de los atractivos centrales de los turistas que llegan hasta el lugar.

Un barrio hecho a medida de sus habitantes

Los vecinos coinciden en decir que a lo largo de estos años de trabajo mancomunado han dado vida a un barrio hecho en base de las necesidades de sus habitantes. Nydia Vázquez, vecina del sector, destacó que el barrio tiene vida y una identidad propia gracias a quienes trabajaron para rescatarlo. (I)

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